
No es el frío, es el Estado
El lunes 08 de julio amanecimos nuevamente con la triste noticia de que un vecino de nuestra Ciudad que estaba en situación de calle, falleció en el espacio público, esta vez, en el barrio de Congreso.
Su muerte se suma a las tres personas de igual condición que fallecieron el pasado 29 y 30 de junio, durante la alerta amarilla por bajas temperaturas, en los barrios de Retiro, Once y Palermo.
No es posible compartir los nombres ni las historias de estas personas porque el proceso de deshumanización estatal, entendido como el rechazo institucional, la violencia policial y la estigmatización social, conlleva a que no haya registro de ello.
Desde el “Centro de Estudios para la Ciudad” (CEC) convocamos a reflexionar sobres estos hechos a fin de entender que el frio no es el causante de dichas muertes, sino que son responsabilidad de la desidia estatal del Gobierno de la Ciudad.
La Dirección General de Estadísticas y Censos dependiente del Ministerio de Hacienda y Finanzas del Gobierno de la Ciudad, en el censo de 2023 –mediante el “Informe de resultados” N°1771- sostuvo que existen 3.511 personas en situación de calle, de las cuales 2.268 asisten a los paradores con subvención estatal.

Sin embargo, el censo realizado por organizaciones civiles -entre las que se encuentran -entre las que se encuentra el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) y Proyecto 7 (organización integrada por personas en situación de calle)- junto con el Ministerio Público de la Defensa de la Ciudad han registrado que en la Ciudad de Buenos Aires habitan 7.251 personas en situación de calle para el año 2019.
Asimismo, el “Relevamiento Nacional de Personas en Situación de Calle” realizado entre mayo y diciembre de 2023 en una decena de ciudades, denunciaron que para diciembre de 2023 había 8.028 personas en situación de calle en CABA: 7.119 mayores y 909 menores , más del doble de lo publicado por el Estado.
La “Asamblea por los derechos de las personas en situación de calle” en un informe publicado en PAGINA12 sostuvo que en un año –situado entre agosto de 2022 y agosto de 2023- en nuestro país han fallecido 146 personas en situación de calle en el espacio público, y sobre ese total, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ocurrieron la mayoría de los casos, con un triste record de 39 personas fallecidas.
Asimismo, desde dicha Asamblea han realizado junto a la Facultad de Psicología de la UBA un “Registro Unificado de violencias” denunciando un aumento exponencial de la violencia -cercano el 89% respecto del año anterior- contra las personas en situación de calle y ofreciéndonos una diferenciación entre la violencia institucional, social y estructural sosteniendo que “en el último año, la mayor parte de los hechos registrados fueron de violencia estructural, con 131 casos. Los hechos de violencia social recabados alcanzaron la cifra de 85, mientras que los de violencia institucional llegaron a 17”
Ello es importante porque colabora a desmitificar la creencia de que las personas en situación de calle mueren por enfrentamientos entre bandas, hechos de violencia aislados, lesiones graves, accidentes u adicciones, visibilizando que el mayor problema que enfrentan es la desidia del Estado.
Desde el Gobierno de la Ciudad se aparenta la contención de este colectivo con políticas de integración social que, a la vista, resultan insuficientes. Sostener desde el dispositivo oficial que las personas mencionadas fallecieron a causa de una “posible hipotermia” y que ello es la consecuencia lógica de quien “decide” vivir en la calle, es ocultar su propia responsabilidad.
Desde el CEC consideramos fundamental no naturalizar que una persona se encuentre en situación de calle y reflexionar sobre la importancia de un Estado realmente presente que contenga dicha realidad en aumento, analizando sus causales:
En primer lugar, el ajuste económico del Gobierno Nacional a cargo del presidente Javier Milei junto con el proyecto de desregulación del Estado a traído severas consecuencias para toda nuestra población, especialmente en las áreas de empleo, salud y educación.
A su vez, el Gobierno de la Ciudad dirigido por Jorge Macri, a pesar de ser el distrito más rico del país, se encuentra en sintonía con la Nación en razón de la emergencia social: La Dirección General de Estadísticas y Censos ya mencionada da cuenta de ello en el “Informe de resultados” N°1872 publicado en junio de 2024 donde sostiene que, en el primer trimestre de este año, respecto del anterior, la pobreza en la Ciudad ha aumentado del 10,3% al 19.6% de la población y la indigencia aumento del 5.5% al 10.8%. Ello significa que un tercio de la ciudadanía porteña se encuentra en situación de pobreza y el 15% de esa población –por un total de 471.000 personas- en situación de indigencia.

Como tercer factor, observamos la falta de vivienda en la Ciudad donde el único subsidio habitacional que ofrece actualmente el Gobierno de la Ciudad –siempre que logres sortear la burocracia que obstaculiza su acceso - es de un monto de $35.000 a $50.000 mensuales por persona o familia, desconociendo o negando cuántos días del mes se pueden pagar con ello para cubrir el costo promedio de una pieza sin baño ni cocina en una pensión u hotel familiar de esta Ciudad.
Para concluir, entendemos que otros factores de este problema complejo son la falta total de asistencia, el escaso abrigo, el hacinamiento e inseguridad de los paradores estatales, el cierre de comedores, la falta de recursos en los Centros de Salud, el maltrato y las detenciones arbitrarias, el aumento de la violencia institucional y de la intolerancia a la diversidad junto con el hostigamiento diario y los desplazamientos forzados a los que son sometidos las personas en situación de calle, constituyen el proceso de deshumanización de una realidad que Jorge Macri intenta ocultar “limpiando la Ciudad”.
Es por ello que desde el “Centro de Estudios para la Ciudad” llegamos a la conclusión de que estas muertes son evitables, exigiéndole al Estado que responda con más y mejores políticas públicas que abracen las problemáticas de las personas en situación de calle, ofreciéndoles un presente y futuro mejor.