
Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries
El 11, 12 y 13 de octubre participamos en el 37° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries en San Salvador de Jujuy.
En un contexto de crisis, se erigió como una trinchera ante la era de la crueldad y el ajuste, en un momento en que el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad fue cerrado y las políticas inclusivas están en peligro. En este contexto, la masiva asistencia de casi 50 mil personas, a pesar de la crisis económica, se tornó en un acto de fuerza y esperanza.
El ambiente fue mágico, y la presencia de miles de personas de todos los territorios y colectivos creó un crisol de luchas. Familias de víctimas de femicidio, madres que defendían los derechos de las infancias, movimientos sindicales y sociales, jubiladas, estudiantes universitarias, artistas, y representantes de pueblos originarios como guaraníes, kollas, quechuas, mapuches, quichuas y mayas, confluyeron en un mismo espacio. Este encuentro no solo buscó visibilizar las problemáticas que enfrentan las mujeres y las identidades no binarias en el país, sino que también se convirtió en un laboratorio de diálogo y reflexión.
A medida que avanzaban los días, se sentía el latido de la comunidad. En total, 115 talleres se llevaron a cabo, donde las participantes discutimos desde políticas públicas hasta estrategias de autoorganización. ¿Qué significa que miles de voces se unan para debatir? ¿Cuál es el sentido de marchar 35 cuadras, elevando consignas de resistencia hacia la ultraderecha?
La respuesta no se encuentra en una sola forma. Es el eco de las conversaciones que resuena en los cuerpos, el remanente de la ebullición creativa y colectiva que se genera en estos espacios. Cada voz, cada relato, cada taller se convierte en una herramienta para regresar a nuestros lugares de origen con un propósito claro: seguir construyendo la lucha por la vida, por los derechos, por la inclusión.
El encuentro fue un recordatorio de que, incluso en tiempos adversos, la solidaridad y la resistencia son más fuertes. Así, San Salvador de Jujuy se transformó no solo en un punto de encuentro, sino en un faro de esperanza y lucha, donde se tejieron las redes que sostendrán las reivindicaciones por un futuro más justo e igualitario.