El "Gemelo Digital" que no existe: entre la propaganda tecnológica y el vacío real.

El "Gemelo Digital" que no existe: entre la propaganda tecnológica y el vacío real.

Del anuncio oficial a la realidad del vacío absoluto. Un análisis sobre el Pedido de Acceso a la Información Pública que reveló que el prometido "Gemelo Digital Social" no está en marcha ni en etapa de diseño. Los riesgos de gestionar a través del relato y la urgencia de un control ciudadano activo sobre el uso de datos sensibles de la población.

EL GEMELO DIGITAL QUE NO EXISTE

En el pasado mes de mayo, el Ministerio de Capital Humano anunció el "Gemelo Digital Social": un sistema de inteligencia artificial que, según el video oficial difundido por la ministra Sandra Pettovello y el presidente Javier Milei, iba a revolucionar el diseño de las políticas sociales en la Argentina.

Desde el Centro de Estudios para la Ciudad quisimos saber qué había detrás del anuncio. Presentamos un Pedido de Acceso a la Información Pública (Ley 27.275), que tramitó bajo el expediente EX-2026-51434738-APN-DNPAIP#AAIP. La respuesta llegó el pasado 7 de julio y fue clara en un punto: el proyecto no existe. No está en marcha ni siquiera en etapa de diseño. Lo único que hubo, admite el propio Estado, fue "una idea/iniciativa" mostrada en un video.

Nuestra preocupación sobre la respuesta

Valoramos que el organismo haya reconocido, sin rodeos, que el proyecto no existe. Pero la respuesta que recibimos también tiene problemas que queremos señalar:

● Contesta lo mínimo y nada más. No explica quién produjo el video, con qué presupuesto se hizo, ni qué autorización institucional hubo para presentar como "cambio de paradigma" algo que no pasa de una idea sin desarrollar.

● No asume ningún compromiso a futuro. No dice si van a avanzar, cuándo, ni si nos van a informar cuando el proyecto exista realmente.

● Usa una definición técnica a su favor. Cita una definición de "proyecto" de la CEPAL para decir que no hay nada que informar, pero esa misma definición le sirve para no explicar qué hay realmente detrás del anuncio.

En síntesis: la respuesta confirma lo que sospechábamos, pero lo hace de la manera más económica posible, sin ningún gesto de transparencia activa hacia adelante.

¿Por qué esto importa?

Un ministerio nacional anunció, con música épica y discurso de época, una herramienta que se presentó como si ya estuviera en marcha. La respuesta oficial muestra que no hay nada de eso: ni presupuesto, ni cronograma, ni proveedores, ni equipo técnico definido. Es un anuncio sin proyecto detrás.

Esto no es un detalle menor. Cuando el relato oficial se adelanta a la gestión real, se debilita algo básico: que lo que el Gobierno anuncia se corresponda con lo que el Gobierno efectivamente hace.

La transparencia no es un trámite: es control

Acá está, para nosotros, el punto más grave de todo esto. No se trata solo de que el proyecto no exista todavía. Se trata de que, si en algún momento avanza, la ciudadanía va a depender casi exclusivamente de lo que el propio Gobierno decida informar.

Un sistema que va a cruzar datos de ANSES, salud, educación y territorio de millones de personas necesita, desde el primer día, mecanismos de control externo: presupuesto público y auditable, licitaciones transparentes si hay proveedores privados involucrados, informes periódicos obligatorios al Congreso, y canales de acceso a la información que no dependan de la buena voluntad del funcionario de turno.

Nada de eso está garantizado hoy. Y la respuesta que recibimos a nuestro pedido es, en ese sentido, una señal de alerta: si ante una consulta básica sobre la existencia del proyecto el Estado responde con lo mínimo indispensable, es razonable preguntarse qué nivel de información vamos a tener cuando el sistema esté efectivamente en funcionamiento y procesando datos sensibles de la población.

El control del Estado sobre sí mismo no puede depender de que organizaciones de la sociedad civil salgan a pedir explicaciones proyecto por proyecto. Tiene que ser una obligación activa: informar antes de que se lo pidan, actualizar sin que haga falta un nuevo expediente, y explicar con el mismo detalle con el que se anuncia. Mientras eso no ocurra, cualquier avance del Gemelo Digital Social va a construirse en un terreno de opacidad que es, en sí mismo, un riesgo tan serio como los técnicos o los de privacidad de datos.

Lo que falta discutir, si el proyecto avanza algún día

Si en algún momento el Gemelo Digital Social deja de ser una idea y se convierte en un proyecto real, hay temas que no pueden quedar afuera del debate:

● Argentina no tiene una ley de inteligencia artificial ni un régimen de protección de datos actualizado para este tipo de sistemas.

● Cruzar datos de ANSES, salud, educación y territorio sin ese marco previo es un riesgo para la privacidad de millones de personas.

● Los modelos predictivos aplicados a lo social suelen reproducir sesgos y dar una falsa sensación de objetividad sobre decisiones que son, en el fondo, políticas.

Conclusión final

No estamos en contra de que el Estado use mejor la tecnología. Estamos en contra de que se anuncie como logro algo que todavía no existe, y de que la respuesta oficial a un pedido de información se limite a lo mínimo indispensable en lugar de dar cuenta con claridad de lo que realmente pasó.

Desde el Centro de Estudios para la Ciudad vamos a seguir monitoreando el expediente EX-2026-51434738-APN-DNPAIP#AAIP y pidiendo actualizaciones. El acceso a la información pública es, en casos como este, la única herramienta real para diferenciar la política pública de su relato.