
El desempleo una constante sobre la que la Ciudad no interviene
Desde que el PRO -Juntos por el cambio comenzó a gobernar la ciudad las políticas públicas vinculadas a la generación y cuidado del empleo sólo han reproducido las desigualdades que existen en materia territorial, género y de grupos etarios. Las brechas que existen entre el norte y el sur persisten, los y las jóvenes siguen teniendo problemas para acceder a empleos y las brechas entre mujeres y varones se sostienen. Esta situación se ve profundizada con la actual crisis que nos encontramos atravesando donde según el informe del primes trimestre (última información publicada) de la Dirección de Estadísticas y Censo de la Ciudad el desempleo de CABA se ubicó un 1,1 % por encima del del año anterior llegando al 7,5 % de los habitantes de CABA alcanzando en la zona sur de la Ciudad 10,6%. Otro dato que refleja la crisis del empleo en CABA es que existe en el primer trimestre de 2024 un aumento de la cantidad de horas semanales que trabajan los/las porteños/as. Esto claramente se encuentra vinculado a que los salarios no alcanzan y al aumento del costo de vida que según la dirección de estadísticas y censos a junio de 2024 una pareja (ambos económicamente activos) con dos hijos necesitaron de un ingreso de $1.400.000 para ser considerados clase media y de un ingreso de casi $900.000 para no ser pobre; cifra que representa un aumento del 3,5 % respecto a mayo del mismo año. Ello demuestra que hoy existe un desfasaje entre los ingresos que perciben los/las trabajadores/as de CABA (el salario mínimo vital y móvil hoy se encuentra en la suma de $234.315) y la canasta básica total (incluye alimentos y otros servicios esenciales como transporte, artículos de limpieza, expensas, tarifas de servicios públicos, salud, educación).
A pesar de ser una de las jurisdicciones con mayores recursos del país la falta de políticas activas para promover, proteger y mejorar las condiciones de empleo se evidencia a la hora de mirar las estadísticas. La población económicamente activa en CABA bajo respecto al primer trimestre de 2023 un 1,6% (esto quiere decir aquellas personas que tienen empleo o que están en búsqueda del mismo).
La situación de desempleo encuentra amplia vinculación con la caída de la actividad que en CABA durante el trimestre de 2024 fue de 6,5, la pero en los últimos cuatro años solo comparable con el primer trimestre de 2020 (pandemia mediante).
Otro dato que llama la atención es que creció un 10,3 % la población asalariada sujeta a empleo temporal, es decir que mantienen relaciones de trabajo atadas a lo que se denominan modalidades atípicas de empleo porque son por plazo determinando. Modalidades que con la sanción de la ley de bases veremos con mayor uso y abuso por parte del sector empresarial.
Decimos esto porque la mal llamada ley de bases contiene un capítulo de derecho laboral donde modifica las relaciones de trabajo en perjuicio digamos de la parte trabajadora. La misma se realizó con el supuesto objeto de mejorar las condicione de trabajo y disminuir el empleo no registrado. Pero cuando uno lee la letra fina de la norma se encuentra con que lejos de dicho objetivo el texto de la ley coloca al trabajador/a en una situación desventajosa otorgando a los empleadores que incumplen beneficios y al trabajador sin registro la imposibilidad de acceder a una jubilación. Situación que incluso empeora en las mujeres, donde la actividad mayoritariamente feminizada (servicio doméstico o de casas particulares) se encuentra altamente informalizada y sufrió una caída de un 1,6% en el último año , lo que visibiliza que la pobreza tiene cara de mujer. El empleo en casas particulares en su mayoría se encuentra atado a la situación laboral de las clases medias, con lo que el aumento del costo de vida y el aumento del desempleo generan indirectamente una caída en el empleo de casas particulares.
La quita de las multas y la condonación de deuda de aportes y contribuciones a los organismos de la seguridad social lejos de ser una solución al problema traerá mayores complicaciones tanto al trabajador/a que se encuentre sin registrar por la falta de aportes jubilatorios, como al sistema en general (dado que nos regimos por un sistema solidario) donde los aportes de los asalariados del presente cubren la jubilación de quienes se encuentran inactivos. Es decir, la condonación de multas y sanciones no solo perjudicará en un futuro al trabajador/a que preste efectivamente las tareas bajo dicha condición, sino también a la masa de jubilados/as atento que serán menores los ingresos a la caja jubilatoria. Por otra parte también se dice que perjudica a aquellos empleadores/as que cumplen con el registro laboral, ello en tanto y en cuanto resulta una suerte de competencia desleal. Entonces, dicha norma (que a la fecha de la presente nota aún se encuentra sin reglamentar) lejos de disuadir al empleador a que registre los vínculos laborales producirá un efecto de legalizar el fraude laboral. No desconocemos que la informalidad laboral es un problema previo a la ley de bases, pero entendemos que la solución no puede ser colocar al trabajador y a la masa de trabajadores (en virtud del sistema jubilatorio societario) en una situación de mayor vulnerabilidad ahora legal.
Como explicaba Scalabrini Ortiz: “Todo lo que no se legisla explícita y taxativamente en favor del más débil, queda implícitamente legislado en favor del más fuerte. No es el poderoso el que necesita el amparo legal. Él tiene su propia ley, que es su propia fuerza.”
La Ciudad lejos de realizar políticas públicas tendientes a mejorar la condición de empleo de los/las porteños/as sigue el Jefe de Gobierno porteño a raja tabla las políticas de austeridad que el Gobierno Nacional establece. Lo que como vimos se traduce en caída de la actividad, mayor desocupación y mayores índices de informalidad laboral. El desempleo actúa como disciplinador social, ante elevada situación de desempleo veremos lastimosamente con mayor habitualidad peores condiciones de trabajo y mayores niveles de informalidad. Que se encontraran potenciados por la reforma de la ley de contrato de trabajo realizada por la ley de bases que deslaboraliza las relaciones laborales y premia a los empleadores incumplidores.